CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

lunes 14 de diciembre de 2009

Siete Deseos [Spin off]

Creyó que era de día. Pues cuando intentó abrir los ojos, una fulminante luz le quemó las retinas, así que cerró los ojos con fuerza, sin embargo, a través de los parpados podía ver el intenso fulgor que esta emitía.

-No los abras.- Le dijo una voz suave.

Escuchó el sonido de algo gigante arrastrarse por el piso. El ciseo de una bífica lengua lo puso algo nervioso y tragando saliva, intentó abrir los ojos, desobedeciendo la orden antes dada.

Cuando logró hacerlo, vio que frente a él había una adolescente con un amplio vestido negro, igual que su cabello y sus ojos, su piel era pálida pero tersa, lo comprobó cuando esta, puso una pequeña y flaca mano sobre su mejilla aún afiebrada.

A su lado y en el piso, se alzaba sobre su propia pila de cuerpo, una serpiente gigante de múltiples colores. Tenía unos ojos totalmente rojos que echaban fuego y un par de diminutas alas de cuervo que le sobresalían en el lomo y que en esos momentos tenía la cabeza a la altura de la suya.

Cuando los vio a los dos juntos, creyó que todo era parte de la enfermedad, sin embargo cuando los escuchó a ambos llamarlo por el nombre que nadie conocía se levantó rápidamente de la cama, se puso encima el abrigo y sin preguntar nada más, los siguió fuera de la casa.

----

OMQ, Churchill OTPea el usuk, Hell yeah!

miércoles 9 de diciembre de 2009

Corazón

"Me encanta el cielo de la tarde."

Esa frase le había pasado por la cabeza todo el día. Tenía el leve recuerdo de alguien de frágil cuerpo y castaños cabellos diciéndole aquello.

Se lo había dicho la última vez que la vio, la primera vez que estuvieron juntos en el exterior. De eso, había pasado ya mucho tiempo. Días, meses... años.

Ni siquiera recordaba bien su rostro, ni su voz... ni siquiera su nombre. Y sin embargo, la buscaba.

Había ido a parar a un mundo raro sin nombre, sin pies ni cabeza; uno donde los hombres peleaban por sus egoistas ideales sin importar a quien pisotear, o a quien matar. Ella había sido enviada a otro lugar, sabrá Dios dónde. Y él, bueno... de él no se sabía mucho, ni siquiera aquellos que lo había encontrado con medio cuerpo destrozado habían logrado sacarle la verdad sobre aquella persona.

pero no importaba. Él se sentía con fuerzas para recuperarse solo e ir en su busca. O al menos eso creía, porque cuando vio el cielo de esa tarde, azul brillante con únos altocúmulos deslizándose suavemente y el frío viento golpeó con fuerza su nariz, no supo si el vuelco que tuvo en el pecho fue por el extraño recuerdo de su manita ensangrentada entre las suyas o por el soplar de la galerna que se le venía encima en todos los sentidos.

-----

OUT: (Me sentí en juego de rol, LOL) Volví a las andadas con mis textos sin sentido, gramática y redacción decente que sólo yo entiendo BD~

No los amo, pero gracias por leer ... creo.

miércoles 8 de julio de 2009

[Hetalia Fanfic] Héroe.

Alfred se decía perfecto. Que era un héroe, sexy, inteligente, líder nato y casi que bastaba su sola presencia para convocar a la paz mundial. Era duro ser el héroe. Ser aquel que tenía que planear estratégicamente cada movimiento de guerra. Un paso en falso y no solo la responsabilidad caería sobre él, sino que necesitaría ir a rescatar al individuo que había cometido el error de no seguir al pie de la letra las instrucciones de su awesome plan.

Oh si, babe! No había nada que lo asustara o intimidara (queda claro que Rusia no entra en la cuestión...). Alfred se recargó, en penumbras, en el cómodo sillón de su escritorio, apoyando los codos en los descansabrazos y uniendo las yemas de los dedos se sonrió con autosuficiencia mientras admiraba el copioso estudio lleno de libros y adornado con bustos de grandes personalidades.

No había nadie, nadie capaz de hacerle frente a esa poderosa nación, ¡lLa primera del mundo, la más grande! ¡La omnipresente! ¡Aquella que era capaz de afrontar los mayores temores del espacio infinito adentrándose en él y haciendo amistad con seres de otros planetas! ¡Aquella que tantos logros científicos había aportado a la humanidad!

Y entonces, el americano dejó su amplia sonrisa para pasar a una pequeña risa, y después a una más fuerte, hasta que una escandalosa y fuerte carcajada salió de su garganta inundando cada rincon de la habitación. No cabía en sí mismo del orgullo y la felicidad. Era verdad que Alfred era fuerte pero...

Antes de que pudiera volver a pensar en otro halago propio, la ventana a su lado se abrió con furia; entraron varias ramas, hojas y el horrible clamor del viento en las afueras. Fue entonces cuando Jones fue conciente de la terrible tormenta que clamaba por territorio.

Y antes de que, con nerviosismo, terminara de cerrar la ventana, escucho un extraño batir de alas detrás de el. Se dio la vuelta lentamente y escudriñó estantes y objetos en la oscuridad, sin embargo, fue en el busto arriba de la sofocada chimenea, donde vio a un esquelético cuervo mirarlo fijamente.

La sombra de su pequeño y azabache cuerpo fue alargada monstruosamente por los relámpagos del exterior, y fue cuando Alfred, fue conciente de lo terroríficas que eran las sombras distorsionadas.

Entonces, algo sucedió. Fueron pocos segundos, pero el ojiazul los sintió como una infernal etenidad; apenas iba a pensar qué hacer como ese cuervo, cuando este,abrió lentamente el pico y lejos de soltar un graznido, entre los aullidos aterrados del viento y los truenos lejanos, se dejó escuchar fuerte y claro un:

- Nunca más.

Y como una cinta se rebobinara, Alfred se sintió de nuevo aquella nación pequeñita, y siguiendo los instintos de aquel entonces, pegó un grito y tropezando con diversos objetos y entre otros dos "Nunca más" huyó despavorido de su estudio. Corrió por los amplios pasillos de su casa desordenando las alfombras, con esa fría sensacion de que alguien venía siguiéndolo entre las sombras que se balanceaban y sonidos que le perforaban los oidos.

Y cuando llegó al cuarto de Arthur, entró corriendo sin siquiera fingir un poco de la valentía que lo invadía unos minutos antes. Se arrojó sobre la cama y no supo ni cómo se metió bajo las mantas y encontró el cuerpo tibio del otro, el cual dio un salto al sentirse invadido.

- Bloody Hell, América, pero qué... - Pero el fuerte temblor que hacía vibrar la cama le dijo todo. - Ahora qué fue?

- ... Poe. - Respondió el otro con un hilo de voz.

El inglés entornó los ojos y estiró ambos brazos para recibir al otro, que no dudó ni un momento en arrojarse, aún temblando. Alfred no sabía como es que ese tipo de cosas no asustaban ni un ápice al otro, aun sabiendo que el pasillo estaba en estos momentos repleto de aquellos monstruos y fantasmas horribles que continúaban aullando.

Alfred soltó un leve gemido de terror al pensar en esto y se hundió más en el pecho del otro, quien sonrió para sus adentros y abrazó con más fuerza al supuesto héroe. La respiración de su ex hermano menor se fue calmando y después su respiración pausada le dijo que se había dormido.

Lo miró un buen rato prenguntándose qué pretexto pondría por la mañana ante este comportamiento, pero igual no le importó: Esa era la forma de ser de Alfred y no iba a cambiar. No era la primera ni la última vez que hacía eso, era cosa de casi todos los días. Lo que siempre quiso saber Arthur, era de dónde había sacado Alfred, la ridícula idea de que él era el héroe.


--------------------

perdón orzlll


................. el Gran Bloqueo Mental se niega a irse D: ...

miércoles 17 de junio de 2009

Espantos

Lo que pasaba era que ella no se había dado cuenta todavía de lo que tenía enfrente, o atrás, según sea la semántica de cada quien.

Se lavaba los dientes, se miraba, se cepillaba el cabello o simpemente veía si la ropa que se acababa de poner le combinaba del todo. Y aunque sabía que había algo detrás suyo, nunca miraba directamente al reflejo de eso en el espejo.

Mientras eso la miraba atentamente, colgado del muro o simplemente asomándose siniestramente detrás de este, como si fuera un chiquillo tímido que no se quiere acercar a alguien.

Y sabrá Dios desde cuando pasaba eso; ella comenzó a presentirlo hac poco. Las miradas, las respiraciones, los sonidos claros y desesperado que el otro hacía para hacerse notar.

Sin embargo, nada de eso sucedería. Sabrá Dios desde cuándo esto estaba así. Desde hace cuantos días, semanas, meses, años o hasta vidas.

Ser un espanto no es fácil, eso él lo sabía. Estar con vida y vivir con espantos no es fácil ni normal, se repetía ella cada vez que creía que comenzaba a creer en las cosas de su espejo.

Y así, cada quien conforme con lo que miraba, se fueron quedando las cosas, hasta que ella poco a poco dejo de verlo. Hasta que él poco a poco entendió que ella no lo miraría, y se quedaría ahí esperándola.

Después de todo, los espantos nunca conviven sanamente con los vivos.

--------------

Hetare mode: ON.

martes 9 de junio de 2009

no title (FIC)

Le gustaba. Le gustaba como vibraba su voz irritante, le gustaba como sonaba su nombre en su boca. De hecho, le gustaba esa boca que a veces no hacía más que decir estupideces egocéntricas. Le gustaba tanto que daba miedo.

Más miedo del que él sintió cuando era un niño refugiándose en su cama, y en sus brazos. Y ahora ahí parados, miraba hacía otro lado, sin saber si era por vergüenza, o por la terca negación de lo que sentía.

- No me alejes.

Su voz sonó suave, directa y sin rodeos. Arthur Kirkland estaba acorralado contra la pared traicionera, y deseó convertirse en uno de los fantasmas, en los que él creía, y atravesarla.

Pero no era posible. Sintió entre sus manos lo rugoso de aquellos guantes de aviador e intentó no mirar sus labios, pero era tarde, no necesitó mirar algo que desprendía calor contra su rostro.

Un calor que recorrió su cuello con lentitud y le causó un escalofrío al inglés.

Sintió aquellas manos cerrarse contra las suyas y algo suave posándose sobre sus labios. Después se derritió y no supo de otra cosa más que de las caricias del que antes fuera su hermano menor.

Título: No title yet ((ni creo que vaya a tener...))
Claim: America x England
Advertencia: Ninguna, creo...
Rating: K+ (?)
Para: Para perder le tiempo y comprobar mi Gran Bloqueo Mental...
Palabras: 200


------


OK, nada más escribí esto para comprobar que efectivamente, tengo bloqueo mental '-' ... PTM ahora entiendo tantas cosas... ese trabajo está matando mis escasas neuronas :s ....

lunes 8 de junio de 2009

Querer.

No había otra cosa más que quisiera en el mundo. En el momento en el que se estaba ahogando en la tenebrosa lobreguez del océano, lo unico que atravesó su rubia mentecita fueron un par de ojos verdes que la miraron sin voltear la vista como lo hacían los demás.

Quizó pensar que aquella madera rota a la que se aferraba su mano era otra mano. La mano que pertenecía al dueño de los ojos, pero era imposible.

Había iniciado un largo viaje de perdición entre mares, tierra, pantanos, selva, bosques y castillos para olvidarse un poco de aquello que se había muerto.

Sin embargo, era imposible, pues pensaba constantemente qué diría si él viera eso o aquello, o si esto seguramente es algo que le gustaría, ¿debería comprarlo?

Pero en cuando entendía lo necio de sus preguntas, dejaba el objeto en cuestión o abandonaba el edificio en donde estaba y deambulaba tranquilamente por las calles.

Y así sin rumbo alguno ese día caminó por el puerto, y cuando se dio cuenta ya estaba en una embarcación de mala pinta que decidía zarpar aunque el cielo estuviera así de negro.

Lo último que notó fue que se estaba aferrando a ese madero como si fuera algo importantísimo. Logró mirar hacia abajo, y no vio más que fragmentos de objetos y personas. Después se dio cuenta que el fondo de mar, era el camino más fácil y rápido para llegar a esa persona de ojos verdes.

Al fin y al cabo, eso era lo que ella quería.

martes 2 de junio de 2009

Heartless in blue

Se despertó antes de que el sol se asomara. Con una pesadez en el pecho y un malestar en el estómago que nada tenía que ver con una indigestión. La cabeza le dolió de tanto pensarlo y automáticamente estiró el brazo hacia el lado derecho en donde él dormía. No había nadie.

Ni siquiera se notaba que alguien más hubiera dormido en esa misma cama. Siempre hacía lo mismo. Siempre, siempre. Siempre de los siempres y eso le hartaba. Pero en el fondo comenzaba a costumbrarse, y eso no le gustaba.

Abrió completamente los ojos y se encontró con la habitación en penumbras. Los matizes azules del amanecer aún no eran suficientes para iluminar la cargada y pequeña habitación; tenía una cama con doseles más por los mosquitos que por romanticismo, un pesado tocador semi vacio al frente y el pequeño pero elegante candelabro que colgaba de un techo cubierto también de un papel tapiz de color sobrio.

No escuchó pasos ni ruidos en el exterior de la habitación. Ni en el baño, ni alrededor de él. No había nadie.

Claro. ¿Qué esperaba? Si no era la primera vez, primero 'Ay sí, ay sí, soy tu hermano menor' pero en cuanto los niños crecían buscaban su independencia. Precisamente eso fue lo que pasó; se independizó de su Gobierno, el muy maldito.

Creo que ni él mismo sabía que se todo esto de la conquista se trataba más bien de mantenerlo cerca. Pero tampoco era sincero consigo mismo. Claro, no eran niños. Eran adultos jugando a ser hermano mayor y menor, pero últimamente eso se había salido de sus manos.

Sólo le había bastado que lo dijera para que reflejara en sus ojos azules la vergonzosa verdad del otro: que también le amaba. Y se odio tanto cuando decidió arriesgarlo todo... Y ahora estas eran las consecuencias de su acción.

Se había ido (de nuevo), pues cabe mencionar que no se soportaban mutuamente. Quiso levantarse pero antes de hacerlo, una fría brisa le rozó la nariz y dirigió la mirada hacía el balcón. No se había dado cuenta que estaba abierto y la cortina le impedía ver más allá. Que si el día estaría nublado, soleado, lluvioso. No le interesaba.

Lo que le interesó, tanto que lo hizo sentarse en la cama, fue aquella espalda delgada y clara. Pudo ver unos cortos cabellos castaños dejarse llevar por el viento y después, con el rechinar de la cama, unos ojos azúl profundo mirándolo de forma inquisitiva.

¿Quién había tenido la culpa esta vez? Eso no importaba, mientras no se alejaran el uno del otro, mientras fueran concientes de las cosas y esos ojos azules siguieran existiendo, no le importaba seguir creyendo que él otro no creía en lo mismo.

----

asdfg D: